Omegle, el sabor de lo prohibido

Se trata de un sitio que propone lo que se supone no hay que hacer: chatear con desconocidos.
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Omegle, el sabor de lo prohibidoOmegle es un sitio especialmente diseñado para chatear con desconocidos y que permite incluso tener conversaciones con cámara web. Hay una versión en inglés y otra en español y puede ser divertido para conocer gente, porque permite poner etiquetas y chatear con personas que tengan intereses comunes a los propios, pero también es peligroso: no es raro que al activar la cámara para un videochat, aparezca una persona mostrando sus genitales o incluso masturbándose. Uno podría preguntarse por qué alguien chatearía con desconocidos, sabiendo que es peligroso, pero hay que tener claro que, sobre todo para los adolescentes, lo prohibido genera deseo.

Si algo se enuncia como prohibido, seguramente esto tendrá un gran atractivo para los adolescentes, porque hacer lo contrario de lo que se les dice es una forma de cuestionar la autoridad de los padres. Esto no significa que los padres no deban decirles nada, ni tratar de usar “psicología inversa” animándolos a hacer lo que en realidad no quieren que sus hijos hagan, porque tampoco funciona así. Los chicos y adolescentes necesitan un marco normativo y los padres deben brindárselo aún sabiendo que, en algunas ocasiones, los hijos no lo van a respetar.

Sitios como Omegle generan curiosidad por lo prohibido y también porque el hecho de chatear con desconocidos, resguardados en el anonimato, les permite a los adolescentes decir cosas y actuar de maneras que no se atreverían en una situación cara a cara. Como los adolescentes no tienen noción del peligro y creen que “a ellos no les va a pasar”, no advierten el riesgo de comunicarse con desconocidos. Y la verdad es que los peligros son muchos: que vean imágenes inadecuadas, que reciban pedidos o propuestas del mismo tenor, que inicien una relación con un desconocido y que luego ésta se traslade al mundo real, con las consecuencias que esto puede llegar a tener, que el otro grabe lo que se transmite por la cámara web, que envíen o reciban fotografías, que brinden información personal o que el otro la infiera por lo que se ve a través de la cámara web, que pasen un mal momento en el que se sientan violentados, etc.

¿Cómo cuidar  a los hijos de estos peligros? Tener la computadora en un lugar público es importante, pero con esto no alcanza, ya que hoy en día, con las notebooks, tablets  y hasta los smartphones, el acceso a Internet se hace mucho más fácil. Entonces, son las herramientas como el diálogo y la confianza las que se vuelven más importantes: los chicos necesitan que los adultos les digan qué sí se puede y qué no se puede, y más allá de que la idea no es que los hijos “les cuenten todo” a sus padres, cuando se ha establecido un ámbito de confianza,  en algún momento los chicos dicen algo que permite intervenir.  En ese caso es importante intervenir con firmeza pero no con enojo o diciéndoles “Yo no hacía esto cuando tenía tu edad”, sino dejando en claro que los padres están ahí para ayudarlos en un momento difícil. Porque con los hijos es más útil el abrazo que “el dedo acusador”.

>> Asesoró: Cristina Castillo, psicoanalista, docente y supervisora de Pareja y Familia en la Institución Fernando Ulloa.

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